Seres simbióticos, el funcionamiento de nuestro organismo en mano de bacterias
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Seres simbióticos, el funcionamiento de nuestro organismo en mano de bacterias

En un informe anterior, reciente, hicimos mención y desarrollo de la importancia de una alimentación favorable, moduladora de nuestra microbiota intestinal. Y una nueva arista se suma a esta secuencia de revisiones. Neurocientíficos han sugerido que existen relaciones con los cambios en la microbiota y patologías neurológicas, como ansiedad, depresión, autismo, o incluso esquizofrenia.

Cada ser humano es un entero ecosistema, donde convivimos en simbiosis con billones de bacterias de miles de especies diferentes. Sorprendentemente, estas bacterias han sido “olvidadas” (aparte de intentar suprimirlas o eliminarlas), a pesar de constituir hasta un 90% de nuestro cuerpo, quedando tan solo el 10% restante a las células humanas.

Las bacterias que habitan nuestro sistema digestivo, esta comunidad bacteriana denominada microbiota, interactúan con el sistema endocrino, inmune y nervioso, afectando a nuestro estado físico como mental, o influenciando en el desarrollo de muchas enfermedades.

Desde el mismo momento de la gestación, la microbiota de la madre empieza a cambiar para favorecer el proceso. Todo lo que la madre come, determinará en cierta media los cambios de la microbiota en el recién nacido. Si el parto es vaginal o por cesárea, o la lactancia materna, serán determinantes para adquirir un tipo de poblaciones bacterianas u otras. Estos habitantes microbianos son vitales para el desarrollo del sistema digestivo, metabólico o inmunitario del bebé.

La microbiota o la flora intestinal a medida que crecemos se ve influenciada por la dieta, el entorno, el uso de medicamentos o antibióticos, lo que llamamos hábitos de vida. No se sabe que especies o que combinación de especies de bacterias pueden favorecer algunos procesos vitales que pueden verse alterados conduciendo así al desarrollo de enfermedades. Pero el efecto de la microbiota en nuestra salud va más allá. A pesar de décadas estudiando el cerebro como una identidad independiente, existe una evidente comunicación con el resto del cuerpo, y como no, también con el sistema gastrointestinal.

Se ha demostrado que microbiota libera metabolitos que pueden llegar al cerebro, afectando a muchas de sus funciones. Enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer, la enfermedad de Parkinson o la esclerosis lateral amiotrófica, cuyo origen genético representa un pequeño porcentaje, y se desconoce la causa que las provoca en un 90% de los pacientes. Se ha descubierto que los procesos que desencadenan estas enfermedades podrían también estar dirigidos por proteínas producidas por nuestra microbiota, como la proteína amiloide.

Pero cómo estas proteínas producidas por las bacterias en el intestino, pueden ser el origen de enfermedades neurodegenerativas sigue siendo una incógnita por resolver. Friedland tiene la convincente hipótesis que estas proteínas bacterianas que se producen en nuestra barriga causan agregación de proteínas en el cerebro por medio de un mecanismo llamado “cross-seeding”, que permite empaquetar proteínas elásticas formando acumulaciones de proteínas que no se eliminan y aumentan en número, constituyendo el origen de la enfermedad. Pero va más allá, él propone que estas proteínas bacterianas causan una bajada de las defensas inmunitarias en el sistema gastrointestinal lo que repercute aumentando la inflamación en el cerebro.

Uno de los más relevantes científicos en la actualidad que estudian daños cerebrales o medulares es el Dr. Phillip G. Popovich del Centro de Recuperación de daños cerebrales y medulares en la Universidad del Estado de Ohio (EE.UU.). A través de su laboratorio acaba de publicar también este mes un interesante estudio en la Revista de Medicina Experimental, donde relaciona las alteraciones en el microhábitat de las bacterias que habitan en el tracto gastrointestinal, llamado también disbiosis, con empeoramiento de las lesiones medulares, y por lo tanto con la recuperación motora.

Estas alteraciones pueden estar causadas o bien por el ritmo de vida, el estrés, problemas gastrointestinales o incluso el uso descontrolado de antibióticos. Realizaron un experimento muy curioso, administraron a ratones antibióticos potentes antes de inducirle una lesión medular, y posteriormente a un grupo de ratones se le administró una dieta rica en probióticos enriquecidos con ácido láctico y a otros ratones no. Curiosamente los ratones alimentados con probióticos respondieron mucho mejor la fase de recuperación después de la lesión medular y su habilidad motora mejoró considerablemente, y por otra parte esto no ocurrió con los ratones con una dieta normal.

Estos estudios sugieren que la alimentación con probióticos favorece la rápida recuperación después de lesiones medulares, reduciendo los procesos inflamatorios en el sistema nervioso y facilitando la función motora. Los nuevos tratamientos dirigidos a recuperar daños del sistema nervioso, deberían de mirar fuera de él. La microbiota que se aloja en nuestro intestino se comunica con el sistema nervioso directamente interaccionando con el sistema inmunitario o a través de fibras nerviosas, o indirectamente liberando metabolitos que pueden atravesar la barrera hematoencefálica.

El carismático neurocientífico John Cryan de la Universidad de Cork, en Irlanda, demostró en su laboratorio que los ratones aislados de patógenos y con una dieta esterilizada, tenían más neuronas en regiones que controlaban la memoria que los ratones convencionales, sugiriendo el papel de la microbiota en la inducción de la neurogénesis en el estado adulto.

Es muy importante que científicos de diversas disciplinas establezcan colaboraciones al respecto para entender los grandes hospedadores de nuestro cuerpo, y sobre todo para diseñar fármacos que puedan controlar sus acciones y curarnos de miles de patologías. Este es el momento cuando neurocientíficos, biólogos moleculares, microbiólogos o genetistas nos sentemos con bioinformáticos para analizar la secuencia genética de esta flora bacteriana y como se pueden encontrar las dianas adecuadas a las causas y curas de enfermedades que afectan al sistema nervioso, en otras palabras, como curar el cerebro estudiando lo que está ocurriendo en nuestras tripas.

El científico del Centro de Bioinformática y Biología Computacional de la Universidad de Maryland (EE.UU.), el Dr. Todd Treangen, uno de los autores de artículo que estableció las bases del mapeado de la microbiota, el Proyecto de la Microbiota Humana, publicado por la prestigiosa revista Nature en 2012, donde se describe un estudio a larga escala de los microbios que colonizan los humanos. Este análisis podría establecer las bases hacia futuros tratamientos para enfermedades neurológicas, tal y como apuntó Francis Collins, el actual director de los Institutos de la Salud (NIH) de EE.UU. Desde esta institución, o incluso desde empresas farmacéuticas, se está apostando por investigaciones que estudien la relación de la microbiota y el cerebro, aportando millones de dólares a centros de investigación y científicos de estas disciplinas. Se especula que en la próxima década exista una explosión de avances científicos con nuevos tratamientos en esta línea.

Dr. Treangen junto con el Dr. Mihai Pop de la misma universidad, están organizando el Primer Encuentro de Microbiota de la costa Atlántica de E.E.U.U. (Mid-Atlantic Microbiome Meetup, M3) (más información: http://blog.umd.edu/m3/) que reunirá en la Universidad de Maryland, un nutrido grupo de expertos en estos campos para establecer colaboraciones y debatir sobre este emergente tema. A parte de mesas redondas y conferencias de los mayores expertos en microbiota y su genoma, se debatirá entre la conexión de los daños cerebrales producidos con las alteraciones en la microbiota y como esta empeora el daño cerebral.

La Dra. Julie Segre, científica de renombre del Instituto Nacional del Genoma Humano, o Dra. Maria Giovanni, Directora del Bioinformática y Genómica del NIH, serán dos de las conferenciantes. Más de 20 charlas y presentaciones de los últimos trabajos que exploran como los microbios pueden jugar con nuestras neuronas.

Probablemente desde la perspectiva del estudio de la microbiota, abriremos un nuevo horizonte para tratamientos médicos en los próximos años.

 

FUENTE: http://www.rehabilitacionmental.com/single-post/2016/11/05/Neurocient%C3%ADficos-han-sugerido-que-existen-relaciones-con-los-cambios-en-la-microbiota-y-patolog%C3%ADas-neurol%C3%B3gicas-como-ansiedad-depresi%C3%B3n-autismo-o-incluso-esquizofrenia

 

1 1 484 13 noviembre, 2016 Medicina, Nutrición, Prevención noviembre 13, 2016

Acerca del Autor

Licenciado en Nutrición M. N. 8514, egresado del Instituto Universitario de Ciencias de la Salud, Facultad de Medicina Fundación H. A. Barceló. Orientación en deportes. I.S.A.K. II - Periodista. Docente del Instituto Universitario de Ciencias de la Salud, Facultad de Medicina Fundación H. A. Barceló - Cátedra de Valoración del Estado Nutricional, área práctica. Actualmente me desempeño como CEO Mentor de www.tusaludaldia.com.ar, y como nutricionista en Consultorio privado - UBICACIÓN: Scalabrini Ortíz 2470 - Planta Baja "L" (casi esquina Av. Santa Fe) Teléfonos para turnos: 4831-4897 / 4831-7692 / Cel: (011) 1559974732 E-mail: policonsultoriosmafe@gmail.com // hdbtusaludaldia@gmail.com Nací en Posadas Misiones, y vivo en Capital Federal donde trabajo en el servicio de emergencias médicas en el Instituto de Diagnóstico y Tratamiento.

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