Resistencia a la insulina: diabetes y enfermedades cardiovasculares como pandemia en nuestra sociedad
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Resistencia a la insulina: diabetes y enfermedades cardiovasculares como pandemia en nuestra sociedad

Lejos de intentar generar pánico o sumarle dramatismo a nuestra cotidianeidad, vuelvo a desarrollar un informe en el que tomé varias referencias de estudios científicos como disparador, con el objetivo de seguir acercándoles herramientas que nos ayuden a generar conciencia, a cambiar nuestros hábitos, mejorar nuestra calidad y PREVENIR ante el creciente sometimiento de las enfermedades crónicas, degenerativas que sacude a la población mundial.

Hoy elegí un tema del que mucho se escucha o lee y poco se asume con respecto a sus consecuencias. La resistencia a la insulina tiene una alta prevalencia en la población en general y se presenta asociada con patologías frecuentes. La obesidad es uno de los patrones más importantes de su desarrollo y establece un puente complejo y cargado de padecimientos adicionales, entre el desarrollo de Diabetes (Tipo II) y las enfermedades cardiovasculares.

 

La insulina en el organismo

Como sabe cualquier persona con diabetes, la insulina es la hormona más importante para el control de glucosa en la sangre, con efectos que van directamente a los músculos, al tejido adiposo y al hígado; facilita el flujo de glucosa desde el torrente sanguíneo hacia los músculos o el tejido adiposo y reduce el flujo de glucosa desde el hígado hacia la sangre.

El efecto de la insulina sobre estos tejidos críticos depende del hecho que las moléculas de insulina en la corriente sanguínea se unen a un “receptor” en una célula del tejido muscular, adiposo o del hígado; el receptor activa entonces varios procesos bioquímicos que controlan la entrada de glucosa a la célula así como su almacenamiento y metabolismo.

 

¿Qué es la Insulino Resistencia?

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Se define este mecanismo de alteración como la respuesta subnormal en los tejidos (en sus receptores) a una cantidad dada de insulina. El disparador principal se evidencia en la obesidad y se sabe desde hace varias décadas que una respuesta insuficiente de los tejidos del organismo es de gran importancia en el desarrollo de la diabetes tipo 2.

Más recientemente, se está observando que la resistencia a la insulina, incluso sin diabetes, está asociada a niveles altos de colesterol, aumento de la tensión arterial y a un mayor riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares.

Muchas personas desarrollan resistencia a la insulina. En algunas, la producción de insulina por parte de las células beta del páncreas se reduce, provocando la aparición de diabetes. En otras, aparentemente con células beta “más sanas”, un aumento de la producción de insulina compensa la resistencia a la insulina y no se desarrolla diabetes. Sin embargo, estas personas tienen una importante alteración metabólica y un mayor riesgo cardiovascular.

Por otra parte, resulta interesante saber que las mujeres con el síndrome de ovario poliquístico, que a menudo sufren sobrepeso y tienen períodos menstruales irregulares y un grado de infertilidad, son resistentes a la insulina, que es un factor exacerbante en la alteración de las funciones de sus ovarios. Si se trata su resistencia a la insulina, con frecuencia se puede mejorar su ciclo menstrual y su fertilidad.

 

¿Qué es lo que produce la resistencia a la insulina?

Una serie de desórdenes como anomalías genéticas de los receptores de insulina o anticuerpos contra los receptores de insulina pueden provocar resistencia a la insulina, que a menudo es muy grave. En la gran mayoría de las personas, sin embargo, la causa exacta no se conoce, pero diferentes estudios científicos nos brindan pautas cada día más claras al respecto.

En primer lugar, sabemos que no es el receptor de insulina lo que falla, sino las señales en los procesos bioquímicos específicos en la célula que están activados por el receptor. También sabemos que existe una estrecha relación entre el metabolismo de los lípidos y la resistencia a la insulina. En particular, la resistencia a la insulina está estrechamente asociada a la acumulación de lípidos en el abdomen (grasa visceral).

Las células adiposas abdominales son distintas a la grasa de cualquier otra parte del cuerpo; acumulan grasa con más rapidez (ácidos grasos) de la corriente sanguínea tras una comida y envían con más facilidad ácidos grasos a la corriente sanguínea en otros momentos. Ya que la sangre fluye directamente desde los tejidos intraabdominales hacia el hígado y que los ácidos grasos aumentan la producción de glucosa desde el hígado, es fácil comprender cómo la grasa intraabdominal podría contrarrestar la acción de la insulina en el hígado y aumentar la producción de glucosa.

Además, la acumulación de grasa en las células de los músculos está asociada a una reducción de las señales de la insulina; así que un exceso de ácidos grasos que provienen de la grasa intraabdominal contribuye a que se acumule grasa en los músculos y se obstruya la acción de la insulina.

Sin embargo, la grasa podría colaborar a la resistencia a la insulina de otra manera. Las células adiposas producen hormonas que van hacia la corriente sanguínea. Al menos dos de estas hormonas (factor a de necrosis tumoral alfa, leptina y la recientemente identificada resistina) tienen la capacidad de obstruir el efecto de la insulina en otros tejidos. Cuantas más células adiposas haya, y cuanto mayor sea su carga adiposa, más de estas hormonas se producirán.

La estrecha relación entre el metabolismo de las grasas y la resistencia a la insulina podría explicar porqué la resistencia a la insulina está asociada a trastornos lipídicos en la sangre, especialmente a niveles altos triglicéridos y a niveles bajos de colesterol HDL. Una vez que la diabetes se ha desarrollado, la hiperglucemia puede por sí misma contribuir a la resistencia a la insulina (esto puede ocurrir tanto en la diabetes tipo 1 como en la de tipo 2). Los altos niveles de glucosa aumentan la producción de una molécula denominada glucosamina en varios tejidos. Parece que la glucosamina contribuye a atajar los efectos de la insulina en el metabolismo de la glucosa.

 

¿Por qué algunas personas son resistentes a la insulina?

Tal y como se ha indicado anteriormente, la batalla contra la resistencia a la insulina es en gran manera la batalla contra la acumulación de grasas, especialmente de grasa abdominal. Factores inflamatorios, protrombóticos y alteraciones en el metabolismo que el propio estado produce ante la disminución de adiponectina, serían elementos básicos para explicarles el desencadenamiento de este suceso. Además, sabemos que los siguientes factores son importantes:

– Genes: Existe una contribución genética o hereditaria a la resistencia a la insulina que podría deberse en parte a una determinación genética de la obesidad junto a una determinación genética igualmente fuerte de la distribución de la grasa en el cuerpo. Es decir, que algunas personas tienen una tendencia genética a acumular grasa abdominal, que es importante a la hora de generar resistencia a la insulina.

– Género: Aunque las mujeres tienen por lo general de un 30 a un 40% más de grasa en su organismo que los hombres, las mujeres que no han alcanzado la menopausia tienen aproximadamente la mitad de grasa intraabdominal que los hombres y tienen una respuesta mucho mejor a la insulina. Desgraciadamente, tras la menopausia, las mujeres pierden esta ventaja, lo que sugiere que los beneficios anteriores a la menopausia se pueden deber a los estrógenos.

– Alimentación: El exceso de consumo de alimentos de mala calidad, lleva a una acumulación de grasa y a una resistencia a la insulina. Existen pruebas de que la cantidad y el tipo de grasa (grasas saturadas) en la dieta también contribuyen a la resistencia a la insulina, pero estudios de investigación en humanos sugieren que la ingestión total de calorías o energía es más importante que el contenido en grasas específico. Por supuesto, es más fácil mantener una ingestión más baja de calorías y evitar la obesidad si la dieta es baja en grasas.

– Ejercicio: Una actividad física realizada con regularidad es extremadamente importante a la hora de prevenir la resistencia a la insulina y funciona en varios aspectos. En primer lugar, hace que el músculo produzca más proteínas para el transporte de glucosa que son estimuladas por la insulina para ayudar a que la glucosa fluya desde la sangre hacia las células de los músculos. En segundo lugar, el ejercicio estimula el flujo de sangre hacia el músculo y la maquinaria bioquímica (enzimas) que convierte la glucosa en energía. Sin embargo, quizá el efecto más importante del ejercicio sea que reduce la acumulación de grasa intraabdominal.

 

¿Qué puede hacerse para prevenir o tratar la resistencia a la insulina?

El cambio de hábitos es esencial. Realizar actividad física y mejorar la calidad de nuestra alimentación es fundamental. De hecho, si las comunidades que tienen un estilo de vida relativamente inactivo y muchos alimentos de mala calidad en su habitualidad pudiesen ser persuadidas para hacer más ejercicio y comer mejor, habría una reducción dramática en la “epidemia” catastrófica de la diabetes tipo 2.

 

 

Referencias:

https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/27571654

https://www.idf.org/sites/default/files/attachments/article_244_es.pdf

http://sisbib.unmsm.edu.pe/bvrevistas/endocrinolog%C3%ADa/v05_n1-2/ref_.htm

http://bvs.sld.cu/revistas/car/vol16_1_10/car07110.htm

2 0 422 17 noviembre, 2016 Medicina, Nutrición, Prevención noviembre 17, 2016

Acerca del Autor

Licenciado en Nutrición M. N. 8514, egresado del Instituto Universitario de Ciencias de la Salud, Facultad de Medicina Fundación H. A. Barceló. Orientación en deportes. I.S.A.K. II - Periodista. Docente del Instituto Universitario de Ciencias de la Salud, Facultad de Medicina Fundación H. A. Barceló - Cátedra de Valoración del Estado Nutricional, área práctica. Actualmente me desempeño como CEO Mentor de www.tusaludaldia.com.ar, y como nutricionista en Consultorio privado - UBICACIÓN: Scalabrini Ortíz 2470 - Planta Baja "L" (casi esquina Av. Santa Fe) Teléfonos para turnos: 4831-4897 / 4831-7692 / Cel: (011) 1559974732 E-mail: policonsultoriosmafe@gmail.com // hdbtusaludaldia@gmail.com Nací en Posadas Misiones, y vivo en Capital Federal donde trabajo en el servicio de emergencias médicas en el Instituto de Diagnóstico y Tratamiento.

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