¿Qué sabemos acerca de la dinapenia y sus consecuencias?
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¿Qué sabemos acerca de la dinapenia y sus consecuencias?

Cuando hablamos de nutrición para la salud, como es costumbre, y más allá de la relación directa que esta asociación tiene con el deporte, y que en reiteradas ocasiones destaco, hoy vamos a hablar de una problemática creciente en la población y, aunque la misma esté relacionada con el paso de los años y exacerbada con el envejecimiento, tiene alcance en todas las etapas de la vida y hasta se han detectado niveles importantes de afección en niños…

Los cambios en la composición corporal están sujetos constantemente a los hábitos alimentarios y a la actividad física. Siempre transmito que “la balanza” no debe tener el papel protagónico en nuestras vidas, es el nivel de distribución y composición corporal, contemplando el músculo, la grasa, y los huesos, entre los parámetros más importantes, el que definirá el nivel de salud de nuestro organismo…

Para empezar, debemos saber que la masa muscular o magra, es la que mayor fortaleza y solidez nos brinda a nivel estructural y a su vez, es la primera que sufre las pérdidas. Disminuye aproximadamente un 6,3% cada 10 años en hombres al pasar la barrera de los 30 años y un poco más tarde en mujeres, pero con impactos variablemente superiores…

En 1989 el Dr. Irwin Rosenberg escribió: Ningún declive con la edad es más dramático o potencialmente más significativo funcionalmente que el declive en la masa corporal magra.” Y es por ello que debemos asumir que ser fuertes en toda etapa de nuestras vidas nos dará ventajas…

¿Qué es la dinapenia?

La “dinapenia” se refiere específicamente a la pérdida de fuerza y rendimiento físico asociada con la edad, o la pérdida funcional de la capacidad para generar la fuerza en las personas de edad avanzada, ya sea por motivos morfológicos (sarcopenia) o neuronales y que afectará al rendimiento funcional de las actividades cotidianas.

La vinculación de los cambios en la masa muscular y la fuerza (definida como la fuerza o la potencia máxima producida voluntariamente a través de la palabra sarcopenia) implica que estos están causalmente vinculados y que los cambios en la masa muscular son directa y plenamente responsables de los cambios en la fuerza. Existe abundante evidencia que indica otros factores que actúan para regular la fuerza simplemente más allá de la masa muscular. Por lo tanto, la vinculación de estos resultados ha dado lugar a un énfasis de investigación en los mecanismos del cambio de la masa muscular en lugar de los mecanismos que regulan la fuerza.

Aún así, para que quede claro y preciso, autores de diferentes estudios en este campo sugieren que la sarcopenia se limite a su definición original de una pérdida de masa muscular relacionada con la edad, y que se aplique el término “dinapenia” para describir la pérdida de fuerza relacionada con la edad. Este término griego es apropiado ya que se traduce como “pobreza de fuerza”, lo que es consistente con otras palabras utilizadas de manera descriptiva similar para definir las pérdidas relacionadas con la edad (es decir, osteopenia, sarcopenia, etc).

Clark, B. C., & Manini, T. M. (2008). Sarcopenia≠ dynapenia. The Journals of Gerontology Series A: Biological Sciences and Medical Sciences, 63(8), 829-834.

La clave de la prevención

Antes que nada, debemos tener en claro que ante una afección de este nivel, no se va a revertir simplemente con un plan o estrategia alimentaria (aunque, también debemos entender que una inadecuada nutrición impactará negativamente en nuestro organismo, aumentando los riesgos y acelerando este proceso de deterioro neurofisiológico). En tanto, una persona que se alimente de forma adecuada no va a frenar el proceso dinapénico con nada que no sea ejercicio físico y, sobre todo, entrenamiento de fuerza.

Siempre transmito que niveles bajos de fuerza en personas mayores se relacionan con un mayor riesgo de enfermedad y muerte por cualquier causa, por lo que el entrenamiento de fuerza es vital durante toda nuestra vida.

¿Puede el entrenamiento de fuerza prevenir y controlar la dinapenia pediátrica?

La dinapenia pediátrica es una condición seria que ha visto incrementada su prevalencia entre los niños en este último tiempo. Este fenómeno está caracterizado por bajos niveles de fuerza y potencia que no son consecuencia de una enfermedad y que generan limitaciones funcionales en el rendimiento de las habilidades motrices, así como alteraciones cardiometabólicas.

Para evitar esta condición e incrementar la salud y el bienestar de los niños y adolescentes es necesario incluir, dentro de la práctica regular de actividad física, un programa de entrenamiento de fuerza. Se ha comprobado que el entrenamiento de fuerza tiene un papel fundamental a la hora de prevenir y controlar la dinapenia pediátrica. No obstante, requiere de una combinación específica entre nutricionistas, médicos y entrenadores de forma que permita diseñar e implementar de forma segura programas de entrenamiento de fuerza progresivos y adecuados a las necesidades y habilidades de los niños.

La intervención se hace especialmente necesaria para mejorar los niveles de fuerza y potencia en los niños ya que, de no ser así, se dificultará en gran medida la posibilidad de prevenir una cascada de consecuencias adversas para la salud en etapas posteriores.

Allen, B.A., Hannon, J.C., Burns, R.D., & Williams, S.M. (2014). Effect of a core conditioning intervention on tests of trunk muscular endurance in school-aged children. Journal of Strength & Conditioning Research, 28(7), 2063-2070.

 

Conclusiones

A pesar del progreso en la caracterización de la dinapenia y la conseucuente sarcopenia y sus complicaciones, no hay cura para la pérdida muscular relacionada con la edad o las enfermedades. Es claro que el ejercicio ayuda a mantener la masa y la fuerza muscular pero probablemente no afecta al proceso biológico que finalmente conduce a la sarcopenia. Por lo tanto, la estrategia más efectiva para tratar estas condiciones es un capítulo abierto.

Se están investigando nuevos tratamientos y hay varios estudios clínicos en marcha sobre este tema. Hay estudios multicéntricos en avanzados sobre los resultados de las intervenciones en el estilo de vida y la independencia en ancianos. Se esperan con esperanza los resultados de estudios clínicos sobre terapias antiinflamatorias para prevenir otros resultados secundarios como el endurecimiento arterial, los que también evalúan los cambios en la masa y la fuerza muscular.

Los estudios sobre los efectos del tratamiento sobre la función muscular con testosterona con o sin ejercicio ya están casi completos. Las investigaciones sobre el efecto de la vitamina D sobre la fibra muscular y otros parámetros ya están en ejecución y hemos hablado bastante en este espacio sobre ello.

Para cerrar, vuelvo a remarcar que la clave preventiva está en la base de una alimentación favorable y el ejercicio de la fuerza para la salud en todas las etapas de la vida…

 

2 0 396 08 junio, 2018 Medicina, Nutrición, Prevención junio 8, 2018

Acerca del Autor

Licenciado en Nutrición M. N. 8514, egresado del Instituto Universitario de Ciencias de la Salud, Facultad de Medicina Fundación H. A. Barceló. Orientación en deportes. I.S.A.K. II - Periodista. Docente del Instituto Universitario de Ciencias de la Salud, Facultad de Medicina Fundación H. A. Barceló - Cátedra de Valoración del Estado Nutricional, área práctica. Actualmente me desempeño como CEO Mentor de www.tusaludaldia.com.ar, y como nutricionista en Consultorio privado - UBICACIÓN: Scalabrini Ortíz 2470 - Planta Baja "L" (casi esquina Av. Santa Fe) Teléfonos para turnos: 4831-4897 / 4831-7692 / Cel: (011) 1559974732 E-mail: policonsultoriosmafe@gmail.com // hdbtusaludaldia@gmail.com Nací en Posadas Misiones, y vivo en Capital Federal donde trabajo en el servicio de emergencias médicas en el Instituto de Diagnóstico y Tratamiento.

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