Nueva evidencia con respecto al consumo de proteínas en relación a la función renal
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Nueva evidencia con respecto al consumo de proteínas en relación a la función renal

El consumo de proteínas, y más precisamente, la cantidad de este macronutriente en la distribución diaria, siempre presenta un tema de discusión especial. No tanto por la inseguridad que pueda llegar a presentar un paciente, sino más bien por la confusión que genera el medio con respecto a los eternos debates inconclusos en relación a las necesidades, requerimientos, recomendaciones y márgenes de prescripción.

En general, y siempre partiendo desde la experiencia misma que brinda la atención de pacientes de todas las áreas, se asume que las proteínas captan el mayor interés de los deportistas y existen muchos mitos y conceptos ambiguos en torno a las mismas.

Sin embargo, cada vez que se plantea un plan orientado en el entrenamiento y la salud, dándole la importancia que tiene la reactivación de la estructura corporal de la mano de su tejido metabólicamente más activo e importante, el músculo; surgen dudas con respecto a la distribución de la ingesta y el principal “miedo” instalado viene de la mano de una posible “sobrecarga innecesaria”.

Ahora bien, repasemos juntos. Las proteínas constituyen los principales componentes estructurales de las células y tejidos del cuerpo. Los músculos y los órganos están formados en gran medida por proteínas. Son necesarias para el crecimiento, el desarrollo y el mantenimiento del cuerpo; y para reparar y reemplazar los tejidos gastados o dañados, así como para producir enzimas metabólicas y digestivas. Son, además, un componente esencial de varias hormonas.

Básicamente, cada vez que hay un desequilibrio en nuestra alimentación, como por ejemplo los ayunos, lo primero que sacrificamos es el músculo en función de sus proteínas para utilizarlas como sustrato para generar “combustible” para el organismo en estado de emergencia. No se usa azúcar o hidratos porque no hay y lo último que se utiliza en caso de que esa situación se prolongue en mayor medida serán las grasas. Por ende, la próxima vez que ingiera proteínas, ni siquiera van a poder ser utilizadas en función de optimizar mi estructura, sino que se van a empezar a “tapar huecos” que dejó esa pérdida a nivel enzimático, hormonal, estructural, etc.

 

Proteínas en todas las ingestas del día

Cada vez que señalo la necesidad de consumir proteínas en todas las comidas del día la señal de alarma se dispara y la primera pregunta es: ¿no me hace mal al riñón?

Hoy comparto con ustedes un nuevo estudio que demuestra que dietas altas en proteínas no perjudican la función renal (en personas sin patología previa).

El propósito de esta investigación fue determinar los efectos de una dieta rica en proteínas durante un período de un año.

Catorce varones saludables completaron el estudio (edad 26,3 ± 3,9 años, altura 178,5 ± 8,4 cm y promedio de años de entrenamiento 8,9 ± 3,4 años).

En un estudio cruzado al azar, los pacientes consumieron su dieta habitual o normal durante 2 meses y 4 meses y alternaron con una dieta más alta en proteínas (> 3 g / kg / d) durante 2 meses y 4 meses. Por lo tanto, en promedio, cada uno estaba en su dieta normal durante 6 meses y una mayor dieta de proteínas durante 6 meses. La composición corporal se evaluó a través del Bod Pod®. Cada paciente proporcionó aproximadamente 100-168 auto-informes dietéticos diarios.

La ingesta de alimentos se controló con la aplicación de teléfono inteligente, MyFitnessPal, por la que todos los participantes tenían experiencia en el uso, y cada participante siguió su propio programa de entrenamiento de fuerza.

Durante la fase normal de alimentación, consumieron (media ± DE) 29,94 ± 5,65 kcal / kg / día y 2,51 ± 0,69 g / kg / día de proteína. Esto aumentó significativamente (p <0,05) durante la fase de alta proteína a 34,37 ± 5,88 kcal / kg / día y 3,32 ± 0,87 g / kg / día de proteína.

 

La investigación descubrió que, en hombres con entrenamiento de resistencia que consumieron una dieta rica en proteínas (~ 2,51-3,32 g / kg / d) durante un año, no hubo efectos nocivos en las medidas de los lípidos en la sangre, así como en la función hepática y renal.

Además, a pesar del aumento total de la ingesta energética durante la fase de alta proteína, no experimentaron un aumento en la masa grasa

 

Estudio completo

http://media.wix.com/ugd/6672f8_9395571ab27e4983877ab475f8153d37.pdf

1 0 2625 26 enero, 2017 Novedades, Nutrición enero 26, 2017

Acerca del Autor

Licenciado en Nutrición M. N. 8514, egresado del Instituto Universitario de Ciencias de la Salud, Facultad de Medicina Fundación H. A. Barceló. Orientación en deportes. I.S.A.K. II - Periodista. Docente del Instituto Universitario de Ciencias de la Salud, Facultad de Medicina Fundación H. A. Barceló - Cátedra de Valoración del Estado Nutricional, área práctica. Actualmente me desempeño como CEO Mentor de www.tusaludaldia.com.ar, y como nutricionista en Consultorio privado - UBICACIÓN: Scalabrini Ortíz 2470 - Planta Baja "L" (casi esquina Av. Santa Fe) Teléfonos para turnos: 4831-4897 / 4831-7692 / Cel: (011) 1559974732 E-mail: policonsultoriosmafe@gmail.com // hdbtusaludaldia@gmail.com Nací en Posadas Misiones, y vivo en Capital Federal donde trabajo en el servicio de emergencias médicas en el Instituto de Diagnóstico y Tratamiento.

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