¿Cuánto y cómo afecta al medio ambiente el consumo actual de carnes y lácteos?
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¿Cuánto y cómo afecta al medio ambiente el consumo actual de carnes y lácteos?

En los últimos días he intentado recorrer la mayor cantidad de estudios científicos en base al tema propuesto y me encontré con que no hay “zona media” con respecto al debate que se presenta. Si bien hay estudios que tratan la problemática alimentaria, la conexión que intento descifrar no abordaba el eje de los mismos… Y si se busca desde la óptica “ecológica”, resulta casi nula la intención de trazar un paralelismo con la nutrición puntualmente.

Sin embargo, el disparador de este informe está firme y desafiante ante los intereses industriales que, conllevan en gran medida, a mirar para otro lado y “desconocer” los resultados alarmantes de evidencia creciente al respecto.

Sería un hipócrita si no aclarara que fue un documental el que me motivó a interiorizarme más en el tema, y a tratar de encontrarle más explicaciones a la problemática planteada. Este documental en cuestión se llama: COWSPIRACY – El secreto de la sostenibilidad – Y más allá de la base amplia que desarrolla en torno al cuidado del medio ambiente, resulta alarmante observar la impunidad operativa de la industria, sin ánimos de atender necesidades o requerimientos nutricionales y mucho menos, intenta siquiera, ser una fuente de solución directa para el hambre en el mundo.

El medio ambiente pierde cada día más su capacidad “renovable”

Patti Nyman planteó desde el blog de http://www.cowspiracy.com/ que gracias a la Cowspiracy, hay una creciente conciencia de los efectos devastadores de la agricultura animal en nuestro planeta. Cowspiracy expuso que hay grandes organizaciones sin fines de lucro que se niegan a reconocer que la producción de carne es uno de los mayores contribuyentes a las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero. Provoca la fragmentación y destrucción del hábitat, da lugar a la pérdida de biodiversidad y a la extinción de especies, desecha enormes cantidades de agua y contamina el aire y las vías navegables.

En tanto, otro estudio, realizado por la Universidad de Cambridge y de Aberdeen señala que el consumo mundial de carne y productos lácteos debe reducirse significativamente en los próximos años para que se proteja el medio ambiente y se logre garantizar la demanda futura de alimentos.

La investigación estimó que los llamados gases de invernadero como consecuencia de la producción alimenticia aumentarán en un 80% si el consumo de carne y productos lácteos sigue incrementándose de su nivel actual.

Los expertos concluyeron que ese escenario dificultará aún más cumplir con los objetivos mundiales de limitar las emisiones de dióxido de carbono (Co2) a la atmósfera y reducir el calentamiento del planeta para el 2050.

La desaparición de bosques para aumentar el terreno ganadero

La deforestación del planeta incrementará las emisiones de Co2, y un aumento de la producción de ganado llevará a una suba en los niveles de metano y fertilizantes que acelerarán el cambio climático.

La principal investigadora del estudio, Bojana Bajzelj de la Universidad de Cambridge, afirmó que existen “leyes básicas de la biofísica que no pueden evadirse”.

“La eficiencia promedio del ganado convirtiendo alimentos como el pasto en carne es de menos del 3%, y a medida que consumimos más carne, más tierras cultivables se convertirán en zonas de producción de carne para el consumo humano”, destacó la experta.

¿Se puede revertir la situación?

Los investigadores indicaron que la situación podría mejorar radicalmente si los granjeros en países en desarrollo fueran ayudados a obtener el mejor rendimiento posible de sus tierras, si la población mundial aprendiera a reducir el malgasto de alimentos y se alimentara de forma más saludable.

Los investigadores británicos especializados en medio ambiente se sumaron también a expertos de la salud a la hora de pedir por medidas para combatir la pandemia de obesidad, producto de una alimentación rica en carnes y lácteos.

Según las últimas cifras de Naciones Unidas, la deforestación provoca hasta el 20% de las emisiones de gases de efecto invernadero en todo el mundo, debido a la tala de gran parte de los bosques para uso agrícola.

La ONU destacó además que durante los tres últimos decenios, todas las emisiones de gases de efecto invernadero aumentaron a una media de 1,6% anual con emisiones de Co2 como consecuencia del uso de los combustibles fósiles que crecieron en 1,9% anual.

El mayor incremento de las emisiones de gases de efecto invernadero se ha registrado en el suministro de energía y el transporte terrestre, siempre de acuerdo a esa organización mundial.

Fuentehttp://www.latercera.com/noticia/tendencias/2014/09/659-593954-9-piden-reducir-el-consumo-de-carne-y-lacteos-para-ayudar-a-combatir-el-cambio.shtml

 

El impacto de la alimentación con amplia base de carnes y lácteos en la salud

Dentro de todos los parámetros para análisis directo que se desprenden de una alimentación con alto contenido en carnes y lácteos, lo primero que remarco siempre, es la creciente incidencia de las Enfermedades Crónicas No Transmisibles (ECNT) y la “pandemia” que generan en nuestros índices poblacionales.

Ahora bien, ninguna enfermedad tiene una sola causa, pero ninguna enfermedad puede solucionarse realmente hasta que no se desarticulen todas sus causas y éstas difieren de persona a persona, más que de enfermedad a enfermedad. Si hablamos de sobrepeso – obesidad, Hipertensión Arterial, Diabetes – Insulinorresistencia, Colesterolemia, Sarcopenia, Osteoporosis, Hipotiroidismo, Cáncer; entre otras tantas, es lógico que encontremos alguna base genética que puede actuar como disparador principal, pero sin duda alguna, la alimentación marcará la definición patológica con la potencia más significativa.

¿Se acuerdan de este estudio del año 2014 realizado en nuestro país? – Cáncer y su asociación con patrones dietéticos en Córdoba (Argentina)

https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/24559007

La problemática en torno a una alimentación carente en nutrientes y con una alta carga de enfermedad no es nueva; ni siquiera proviene de la globalización o tiene base en el nuevo y último milenio. Sin embargo, aún hoy, la falta de información y/o actualización, hasta por parte de los mismos profesionales de la salud, agravan la situación como nunca antes.

¿Todavía hay dudas acerca de erradicar los lácteos de nuestras vidas?

Hace un tiempo largo venimos publicando constantemente estudios científicos y actualizaciones acerca de este tema, y los interrogantes siguen girando en torno a lo mismo: “El aporte”. Si todavía creen que los lácteos son irreemplazables para el aporte de calcio tan sólo pregúntense: ¿de dónde saca la vaca el calcio que se encuentra en la leche? Las fuentes vegetales, son mejores que las animales, también para el ser humano incluyendo al bebé, con excepción de la leche materna (ésta es irremplazable y la fuente alimentaria más importante del ser humano). Tampoco se predisponen riesgosamente a la osteoporosis por dejar los lácteos, porque como les plantee varias veces, en vez de evitarla, la generan. Las pruebas son irrefutables.

El estudio Cornell, la más grande investigación científica del área de la Nutrición en la historia, hecho por la Universidad de Cornell, de Oxford y el Ministerio de Salud de China, reveló que donde no conocen los lácteos (zonas rurales de China) casi no hay osteoporosis. Y donde más lácteos se consumen en el mundo (Suiza, Francia, Dinamarca, EE.UU., etc.) es donde más osteoporosis se encuentra. Se demostró que los lácteos roban mucho más calcio de lo que aportan y lo que aportan se deposita en lugares inapropiados, al igual que el calcio medicamentoso (picos de loro en artrosis, calcificaciones mamarias, cálculos renales y biliares, placas de ateroma calcificadas que obstruyen arterias, cataratas en los ojos, etc.). Si algún médico les dice lo contrario, invítenlo a actualizarse, pero a través de información realista e independiente de intereses comerciales.

Y el planteo que les reitero siempre sin cansarme: Si un ternero aumenta considerablemente su peso en menos de 1 año y se alimenta sólo con la leche de vaca, ¿no creen que esa “cóctel de hormonas” a base de grasas saturadas está precisamente preparado para el propósito del “engorde” del animal? – Entonces, somos la única especie que toma la leche de otro mamífero, y conscientemente predisponemos nuestro organismo a los desórdenes inflamatorios del sobrepeso y la obesidad, sin detallar la innumerable cantidad de enfermedades a las que les abrimos la puerta por las alteraciones inmunitarias que puede provocar.

¿Qué pasa con el consumo de carnes?

En este punto hay un eje de debate más amplio y en cierta medida, me permito disentir con el mensaje final del documental al que les hice referencia. Y es que la evidencia que presenta el material fílmico denota que hay opciones de producción más costosas, pero más saludables, y que una reducción radical del consumo de carnes a nivel mundial, permitiría que la demanda sea más flexible, la medida de abastecimiento no sería tan extrema como la actual y la destrucción masiva imperante a nivel industrial no sería necesaria… Ahora bien, ganamos nosotros y pierde la industria, no sería el negocio redondo que la misma desea…

En nuestro país existen campos sustentables y auto-sostenibles que encaran este mecanismo de producción, pero lógicamente, abarcan una porción sumamente menor y los costos resultan mucho más elevados. Pero la alternativa está; y por esto y, apoyado en las necesidades fisiológicas y orgánicas del ser humano es que no adhiero al mensaje final del programa, que invita directamente a dejar definitivamente de lado el consumo de carnes.

Costos – beneficios – urgencias

El hecho de tener un terreno apropiado para la producción ganadera, no sólo implica el espacio en sí, para lo cual se sigue avanzando en la deforestación, sino que además se necesita espacio para producir el alimento para los animales y los campos, a su vez, producto de esta producción, aumentan la carga de metano y los gases más perjudiciales con efecto invernadero.

El documental grafica que el área agroindustrial genera hasta un 51% de contaminación ambiental, frente a un 18% de todos los medios de transporte y un 13% de la industria energética. Además, la problemática más resonante se posiciona en las pérdidas de agua, recurso que tanto intentamos cuidar con medidas de concientización de todo tipo.

Y como si fuera poco, la producción transgénica de monocultivos, tanto para alimentar a los animales, como para la demanda comercial de una economía mundial sanguinaria, no sólo inutilizan cada día más la tierra, que constantemente resulta insuficiente, sino que además resulta ser una de las fuentes más venenosas de nuestra alimentación cotidiana. (Revisen los rótulos de los productos que tienen en casa y verán que más del 90% de los productos industrializados contiene soja en distintas medidas)

Finalmente, seguimos perdiendo un terreno invaluable, en el que se podría producir alimentos de calidad, inclusive para combatir con mayor firmeza el hambre del mundo.

La carne para el ser humano

No destierro de ninguna manera el consumo de carne, pero sí invito a reducir considerablemente las cantidades.

Desde el punto de vista nutricional la carne es fuente importante para el aporte de proteínas y aminoácidos esenciales. En tanto su contenido graso, actúa como transporte de vitaminas liposolubles (A, D, E, y K).

Por otra parte, a nivel de micronutrientes, resulta fuente importante de hierro (con mayor calidad de disponibilidad y absorción), Vitamina B12 (ausente en los alimentos vegetales y de resonante falencia orgánica cuando no la aportamos), Ácido Fólico, Zinc, Yodo, Selenio, entre otras. Cuando tu cuerpo es deficiente en estos nutrientes, entras en un estado de catabolismo, y en este estado,  literalmente el músculo se rompe para poder aprovechar las proteínas, atender el estado de alerta del organismo y sobrevivir.

Aliento a que el consumo se acompañe siempre de vegetales y se elijan cortes magros con métodos de cocción adecuados. Y por otra parte, reitero que no es necesario consumir carnes en grandes cantidades ni todos los días. Ampliar la base de nuestros recursos en la cocina, no sólo nos dará mayor variedad de opciones a la hora de elegir, sino que será el complemento ideal para desarrollar una alimentación equilibrada, variada, SALUDABLE y COMPLETA.

Conclusión

Invito a que todos le prestemos atención a la inquietud que puede generar este tipo de informes, estudios y/o exposiciones. No es difícil investigar un poco y tratar de adquirir nuevos conocimientos que permitan al menos, darle más claridad al foco en el cual centremos nuestro interés de cara a la concientización que se necesita para salvar nuestro planeta y fortalecer nuestra salud.

Entiendo también, que desde esta presentación, el panorama resulta más complicado que remar contra la corriente, pero si hay evidencia que encontró luz, quizás el trabajo de hormiga esté activo con la suficiente fortaleza como para crecer y brindarnos más y mejores herramientas.

La industria es un monstruo que pisa fuerte y no es novedad, pero la decisión de seguir alimentándolo o de restarle fuerzas hasta erradicarlo, depende pura y exclusivamente de nosotros.

4 0 857 14 marzo, 2017 Nutrición, Prevención marzo 14, 2017

Acerca del Autor

Licenciado en Nutrición M. N. 8514, egresado del Instituto Universitario de Ciencias de la Salud, Facultad de Medicina Fundación H. A. Barceló. Orientación en deportes. I.S.A.K. II - Periodista. Docente del Instituto Universitario de Ciencias de la Salud, Facultad de Medicina Fundación H. A. Barceló - Cátedra de Valoración del Estado Nutricional, área práctica. Actualmente me desempeño como CEO Mentor de www.tusaludaldia.com.ar, y como nutricionista en Consultorio privado - UBICACIÓN: Scalabrini Ortíz 2470 - Planta Baja "L" (casi esquina Av. Santa Fe) Teléfonos para turnos: 4831-4897 / 4831-7692 / Cel: (011) 1559974732 E-mail: policonsultoriosmafe@gmail.com // hdbtusaludaldia@gmail.com Nací en Posadas Misiones, y vivo en Capital Federal donde trabajo en el servicio de emergencias médicas en el Instituto de Diagnóstico y Tratamiento.

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