¿De qué se trata la “tríada” de la mujer atleta?
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¿De qué se trata la “tríada” de la mujer atleta?

Si bien, no estamos descubriendo nada nuevo, la elección del tema de hoy se condice con el creciente número de casos que se registran a diario en la población infanto-juvenil. El deporte, en su conjunto, resulta de vital importancia para lograr llevar adelante un estilo de vida saludable y con mejores expectativas de longevidad. La gente que hace ejercicio físico y apunta a una habitualidad benéfica está más sana, rinde más y mejor en todos los ámbitos, tiene menos probabilidades de padecer depresión y/o de utilizar el alcohol, cigarrillos y otros tipos de drogas que aquellos que no establecen pautas de vida saludables. Pero, en algunas ocasiones, y sobre todo en las chicas, el hecho de no saber compensar la satisfacción de las necesidades de su propio organismo con las del deporte que practican puede tener graves consecuencias.

Algunas chicas que hacen deporte o ejercicio físico intenso se exponen a padecer un problema conocido como “tríada de la atleta” (también denominada “tríada de la deportista”). Esta tríada solo afecta a las mujeres y es una combinación de las siguientes tres afecciones:

  1. Desórdenes en los hábitos alimentarios
  2. Alteraciones en losperíodos menstruales o ausencia de ellos.
  3. Pérdida de resistencia ósea ymayor fragilidad de huesos con riesgo de lesiones.

La tríada de afecciones puede originarse en atletas competitivas, en aquellas mujeres deportistas que se entrenan en demasía y realizan un esfuerzo sobrenatural, en deportes que no requieren controlar el peso corporal, o bien puede originarse de manera inversa.

Es decir, buscando perder peso y obsesionándose en eso, la mujer inicia un entrenamiento excesivo que culmina con la tríada de la mujer atleta.

Esta afección debe ser tratada y reconocida como una enfermedad, ya que puede ocasionar severas consecuencias en los tejidos óseos y a nivel ginecológico en el organismo de las mujeres.

Factor 1: alteraciones en la conducta alimentaria

La mayoría de las chicas afectadas empiezan su camino intentando perder peso para mejorar su rendimiento deportivo. Las alteraciones en la conducta alimentaria que acompañan a la tríada de la atleta pueden ir de no ingerir una cantidad suficiente de calorías para hacer frente a las demandas de energía que implica la práctica deportiva; evitar determinados tipos de alimentos que los atletas consideran “inadecuados” (como las grasas) hasta presentar trastornos graves de la alimentación, como la anorexia nerviosa o la bulimia nerviosa.

Puglise y colaboradores definieron en 1983 el término Anorexia atlética como un miedo intenso a aumentar de peso o volverse obesa, aun cuando esa persona sea magra (al menos 5% menos del peso normal esperado para su edad y altura, para la población femenina general)

Factor 2: amenorrea

Cuando una mujer hace un ejercicio físico muy intenso sin ingerir las calorías que necesita, lo más probable es que su organismo produzca una menor cantidad de las hormonas que ayudan a regular el ciclo menstrual. Consecuentemente, sus ciclos menstruales se pueden volver sumamente irregulares y hasta puede llegar a dejar de menstruar. Por descontado, es normal que una adolescente se salte periodos menstruales, de forma ocasional, especialmente durante el año inmediatamente posterior a la menarquía. El mero hecho de que a una chica no le venga la menstruación en una ocasión no implica automáticamente que deba tener la tríada de la atleta. También puede implicar que le ocurre algo distinto, como un embarazo o una afección médica. Siempre se recomienda consultar de inmediato con el médico especialista.

Algunas chicas que hacen mucho deporte y con mucha intensidad es posible inclusive que no lleguen a tener su primer periodo menstrual por lo mucho que entrenan. Otras pueden tener la menarquía, seguida de varios periodos menstruales pero, cuando aumentan los entrenamientos y cambian sus hábitos de alimentación, dejan de menstruar.

Factor 3: osteoporosis

La osteoporosis es una enfermedad caracterizada por una baja masa ósea y un deterioro en la micro-arquitectura del tejido óseo que produce una mayor fragilidad esquelética y un mayor riesgo de fractura. La Organización Mundial de la Salud (OMS), ha establecido los siguientes criterios de diagnóstico basados en mediciones por absorciometría de rayos x de energía dual (DXA):

– Normal: densidad mineral ósea (DMO) que no es mayor de 1 Desviación Estándar (DE) por debajo del promedio de los adultos jóvenes (T-score1 ≥-1).

– Baja masa ósea (osteopenia): Una DMO entre 1 y 2.5 DE por debajo del promedio de los adultos jóvenes (T-score < -1 and > -2.5).

– Osteoporosis: Una DMO superior a los 2.5 DE por debajo del promedio de los adultos jóvenes (T-score ≤ -2.5).

– Osteoporosis severa: Una DMO superior a los 2.5 DE por debajo del promedio de los adultos jóvenes más una o más fracturas por fragilidad.

Las concentraciones de estrógenos son más bajas en las chicas afectadas por la tríada de la atleta. Estas concentraciones, unidas a una alimentación deficiente, sobre todo en lo relativo a la ingesta de calcio, pueden desembocar en osteoporosis. Esta enfermedad es un debilitamiento de los huesos, debido a pérdidas de densidad ósea y a una inadecuada formación de los huesos. Esta afección puede arruinar la carrera de una atleta, ya que se puede asociar a fracturas por estrés o sobrecarga y a otro tipo de lesiones.

Por lo general, los años de la adolescencia son un período en que las mujeres deberían incrementar al máximo el desarrollo de su masa ósea. Así también como la necesidad de generar una masa muscular que potencie y proteja su estructura a futuro; el hecho de que una chica no ingiera una cantidad suficiente de calcio durante esta etapa puede tener un efecto negativo y duradero en lo fuertes que serán sus huesos en el futuro.

¿Quiénes presentan mayores riesgos de desarrollar la tríada de la atleta?

A muchas chicas les preocupa el volumen y la forma de sus cuerpos. Y el hecho de ser una atleta muy competitiva y de practicar un deporte que exige entrenar muy duro se pueden añadir a esta preocupación.

Las chicas con esta patología se preocupan tanto por el o los deportes que practican que lo harían casi todo para mejorar su rendimiento físico. Las artes marciales y el remo son ejemplos de deportes donde se clasifica a las atletas por categorías de peso corporal. Por lo tanto, el peso corporal es una parte importante del programa de entrenamiento, y este factor expone a las chicas que los practican al riesgo de desarrollar alteraciones en la conducta alimentara.

Participar en deportes donde se valora positivamente la delgadez también aumenta el riesgo de padecer la triada de la atleta. En deportes como la gimnasia rítmica, el patinaje artístico y el ballet se valoran muy positivamente el hecho de tener un cuerpo delgado y esbelto. Algunas atletas hasta llegan a recibir de sus entrenadores y jueces comentarios sobre la “conveniencia” de perder peso para mejorar.

Incluso en deportes donde el volumen y la forma del cuerpo no son importantes, como las carreras de medianas o largas distancias, las chicas pueden sentirse presionadas por sus compañeras de equipo, padres, entrenadores; y hasta por las principales pautas publicitarias del medio que creen erróneamente que “si perdieran peso”, rendirían más.

La verdad es que “perder” peso, sin el firme objetivo de optimizar la composición corporal, no mejora el rendimiento deportivo. La gente que está en forma y que lleva una vida lo bastante activa como para competir, suele tener mucha masa muscular y poca grasa y, por lo tanto, son los músculos los que pasan hambre y se hipotecan de por vida cuando una atleta reduce su ingesta de alimentos. Además, si una chica pierde peso sin necesitarlo, esa pérdida de peso interferirá en sus procesos corporales, como la menstruación y el desarrollo óseo, tal como lo detallábamos anteriormente.

Así mismo, en algunas atletas muy competitivas, la confluencia de factores como una baja autoestima, la tendencia al perfeccionismo y el estrés familiar que rodea a las competiciones también las expone a desarrollar alteraciones en la conducta alimentaria.

Signos y síntomas

Cuando una chica presenta factores de riesgo para desarrollar la tríada de la atleta, es posible que ya esté presentando algunos síntomas y signos de esta afección, como los siguientes:

  • Pérdida de peso.
  • Periodos menstruales irregulares o ausencia de la menstruación.
  • Fatiga y reducción de la capacidad de concentración.
  • Fracturas por estrés o sobrecarga (fracturas que ocurren por uso excesivo y sin que la persona reciba traumatismos importantes)
  • Otras lesiones.

En relación a las alteraciones en la conducta alimentaria, pueden presentarse los siguientes:

  • Insistir y seguir haciendo dieta aunque ya hayan perdido peso y optimizado su composición.
  • Preocupación constante por la comida y por el peso.
  • Buscar ir al baño constantemente durante o después de las comidas.
  • Uso de laxantes.
  • Pelo y uñas quebradizos.
  • Caries dentales; porque en las chicas con bulimia el esmalte dental está desgastado debido a sus vómitos frecuentes y la acidez de los mismos.
  • Sensibilidad al frío.
  • Valores bajos en frecuencia cardíaca y tensión arterial.
  • Irregularidades cardíacas y dolor de pecho

 

FUENTE: http://www.tcasevilla.com/archivos/enfoque_nutricional_en_la_triada_de_la_atleta_1.pdf

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Acerca del Autor

Licenciado en Nutrición M. N. 8514, egresado del Instituto Universitario de Ciencias de la Salud, Facultad de Medicina Fundación H. A. Barceló. Orientación en deportes. I.S.A.K. II - Periodista. Docente del Instituto Universitario de Ciencias de la Salud, Facultad de Medicina Fundación H. A. Barceló - Cátedra de Valoración del Estado Nutricional, área práctica. Actualmente me desempeño como CEO Mentor de www.tusaludaldia.com.ar, y como nutricionista en Consultorio privado - UBICACIÓN: Scalabrini Ortíz 2470 - Planta Baja "L" (casi esquina Av. Santa Fe) Teléfonos para turnos: 4831-4897 / 4831-7692 / Cel: (011) 1559974732 E-mail: policonsultoriosmafe@gmail.com // hdbtusaludaldia@gmail.com Nací en Posadas Misiones, y vivo en Capital Federal donde trabajo en el servicio de emergencias médicas en el Instituto de Diagnóstico y Tratamiento.

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