Deja de buscar motivación y entrena
Escrito por

Deja de buscar motivación y entrena

Hoy en día y desde hace ya algún tiempo, las distintas redes sociales se encuentran atiborradas de una palabra que suele acompañar imágenes y videos de cuerpos esculturales o personas levantando grandes cargas. Ambos ellos, profesionales que dedican su vida a sus respectivas disciplinas (powerlifting o físico culturismo por ejemplificar los antes mencionados). Esa palabra es “motivación”.

Se busca siempre afuera lo que no se lleva consigo adentro, quemando y ansiando ser mejor; pero ser mejor porque se desea ser mejor, porque esas ganas ya están latentes en lo más profundo del interior y no por depender de “X” publicidad, fitness pro o powerlifter. No está mal tener un modelo a seguir, un referente o algún ídolo al que admirar que nos genere ganas de ir a entrenar al otro día y lograr ese récord personal o esas repeticiones que la sesión anterior no pudieron ser; pero si esa motivación no sale de uno mismo como primer impulso, estaríamos en condiciones de intentar una vana copia de algún atleta que sí tuvo su “motivación” propia al dedicarse a su actividad.

A continuación, comparto una traducción y adaptación que realicé de un texto de TC Luoma, publicado hace unos días en “Testosterone Nation” el cual redondea el concepto arriba expuesto, dejo el link del original para quien guste de leerlo, excelente página para todo aquel que esté receptivo a aprender y nutrirse de grandes autores.

Deja de buscar motivación

 

No deberías necesitar motivación alguna para entrenar.

Yo no tengo la necesidad de motivación cuando voy a levantar pesas. ¿Necesitas alguna motivación externa para tomar una ducha o cepillarte los dientes?; no lo creo, porque son cosas que haces rutinariamente como parte de la vida normal.

Eso debería ser lo mismo para los levantadores. Si necesitas motivación para ir al gimnasio, no eres un levantador, eres un “hobbista”. En dos, tres, o cinco años te dedicaras a observar aves o coleccionar tapas de botellas, patos de cerámica o lencería que consigas de la lavandería pública, dividiéndolas en subcategorías por estampados florales, pasteles y diferentes tonos.

Ámalo o déjalo

Tal vez estoy equivocado, pero me gusta pensar que para la mayoría de ustedes, levantar es sólo parte de su vida. Sí, como cepillarse los dientes. Más que eso, sin embargo, probablemente levantas pesas porque hay pocas cosas que prefieres estar haciendo. De hecho, te encanta.

Te encanta cómo te hace sentir. Te encanta cómo te hace ver. Amas el aspecto a veces solitario, a

veces social de eso. Usted ama la sensación del metal frío contra sus callos y la manera que hace su corazón late y cómo el sudor forma una prueba de Rorschach en el frente de tu camiseta.

Te encanta dominar nuevos ejercicios y movimientos, y cada semana te encanta levantar más de lo que hiciste la semana anterior. Y tal vez incluso más que amar el levantamiento, te encanta la sensación de haber levantado porque no importa lo que suceda después, ya has tenido un día productivo, un buen día.

¿Motivación? Pregúnteme si necesito motivación para amar a mi esposa, mis perros, a un amigo ocasional, el olor y el sabor de la buena comida, la naturaleza gloriosa, la gran música, los libros fabulosos o la vida misma. La respuesta es no, y lo mismo ocurre con levantar pesas.

 

FUENTE: https://www.t-nation.com/training/tip-stop-looking-for-motivation?

utm_source=facebook&utm_medium=social&utm_campaign=article5336

 

1 0 957 27 enero, 2017 Fitness enero 27, 2017

Acerca del Autor

Entrenador de fuerza y acondicionamiento; especialista en el entrenamiento con pesas rusas (kettlebells). Me desempeño como entrenador en Nutreal (centro de nutrición y entrenamiento) y dicto clases personalizadas y grupales en diversas localidades de zona sur de la cual es oriundo de la Provincia de Buenos Aires. He colaborado como instructor asistente en diferentes cursos y capacitaciones brindadas por KBLA (Kettlebell Latinoamérica) y participé como juez y competidor en torneos nacionales de Girevoy Sport.

Ver más artículos de Gabriel Klekociuk

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

FACEBOOK